Megapixels, the less the better (spanish)

The amount of megapixels in a camera is not always a good sign about its overall quality.

Si hoy en día echamos un vistazo a la oferta de cámaras compactas digitales que hay en el mercado nos encontraremos que la inmensa mayoría de ellas tienen la misma resolución o incluso superior que las cámaras de ópticas intercambiables. Estamos hablando de resoluciones que van entre los 10 y 16 megapixels (mpx).
Los megapixels establecen el tamaño de la foto y si solo hacemos caso al número podemos deducir que cuanto mayor sea la cantidad, más grande será la foto, más detalles serán visibles y mejor calidad obtendremos.
Author: © Marie-Lan Nguyen / Wikimedia Commons
Debido a esto hay una gran competencia y un constante afán en aumentar los mpx de las cámaras. Dentro de lo que cabe tiene cierta lógica. Sin embargo vamos a comprobar que esto no es del todo cierto debido a varios factores. Unos influyen en la calidad de imagen que obtenemos, otros no, pero la mayoría de ellos no se tienen muy en cuenta a la hora de elegir una cámara digital. Estos factores son:
  • Cuanto más grande es la foto más espacio ocupa.
  • No solemos imprimir a tamaños que necesiten resoluciones tan elevadas.
  • El tamaño de los sensores de las cámaras varía de unas a otras.
  • Los objetivos de las compactas difícilmente pueden resolver la resolución de sus sensores y la difracción por la que se ven afectados los limita aún más en este sentido.
Estos factores hacen que no solo no obtengamos una mayor calidad en nuestras fotos sino que incluso perdamos calidad. Todo esto ha derivado en que la carrera de los megapixels, a pesar de ser un constante avance en la tecnología de la fotografía digital, más que probablemente haya sobrepasado el límite en el que podía aportar algún beneficio al usuario.

Equilibrio entre tamaño de la foto y espacio ocupado

Cuanto mayor es la cantidad de megapixels, mayor es también el tamaño de la fotografía, y por consiguiente también el tamaño que ocupa en nuestra tarjeta de memoria y en nuestro ordenador es más grande. La cámara tardará más en procesar y grabar la foto. Nuestro ordenador tardará más en abrirla, y no hablemos ya si lo que queremos es grabar todas las fotos en un disco para reproducirlas en nuestro DVD y verlas en el televisor.
Pongamos un ejemplo para hacernos una idea de esto: Si usamos una cámara de 12 mpx con una tarjeta de 2Gb nos entran alrededor de 250 fotos. Sin embargo, con una cámara de 3 mpx, en esa misma tarjeta, entrarán alrededor de 1000 fotos, en ambos casos seleccionando la máxima calidad que ofrece la cámara. Cuatro veces más fotos en el mismo espacio.

Equilibrio entre tamaño de archivo y tamaño de impresión

Podríamos argumentar en favor de la foto de 12 mpx, que las imágenes son más grandes y con más detalles así que podemos sacar copias en papel de mayor tamaño. Pero... ¿cuantas veces imprimimos fotos más grandes de 10x15 cm? ¿O incluso que 15x20 cm? 3 mpx son suficientes para sacar copias indistinguibles de otra de 12 mpx hasta un tamaño de 15x20 cm. Y si aumentamos adecuadamente el tamaño de la foto por medios informáticos (o sea, interpolamos) podemos llegar a obtener una calidad más que decentes hasta los 20x30 cm. Pero lo cierto es que muy pocas veces vamos a imprimir a este tamaño y hoy en día la mayoría de las fotos solo las veremos en la pantalla del ordenador.
Y aunque pretendamos aprovechar estos 12 mpx en la pantalla del ordenador “haciendo zoom” al máximo que sea posible para apreciar de cerca los detalles, vamos ver que la diferencia en definición con resoluciones inferiores no es ni de lejos tan grande como puede parecer en un principio.

Tamaños de los sensores

Un detalle en el que pocas veces nos solemos fijar, especialmente a la hora de elegir una cámara compacta, es el tamaño del sensor.
El sensor es el equivalente en el mundo de la fotografía digital a lo que antes eran los carretes de película. Al contrario que en la época de la fotografía analógica, en la que, a nivel de aficionado, teníamos solo un tamaño de película o a lo sumo dos (35mm y APS), hoy en día el tamaño de los sensores que se usan en las cámaras digitales es bastante más variado.
Tenemos básicamente 3 tamaños en las cámaras de objetivos intercambiables (a grandes rasgos las réflex) y 2 tamaños en las cámaras compactas. En la imagen vemos un esquema que representa de modo proporcional los principales tamaños de sensor y debajo las medidas físicas en mm.
Los dos más pequeños pertenecen a las compactas y los 3 más grandes son, de menor a mayor:
  • El estándar 4/3 y Micro 4/3 (que usan Olympus, Panasonic y Leica)
  • Los sensores APS-C (usados en la mayoría de cámaras réflex de la actualidad)
  • Y por último el que viene llamándose “Formato completo”, que es el mismo tamaño que tiene un fotograma de película de 35 mm, que es usado principalmente en cámaras profesionales y de precio más elevado (En la actualidad ofrecido por Canon, Nikon y Sony).
La mayoría de cámaras actuales con sensores de estos 5 tamaños tienen entre 10 y 18 mpx (exceptuando 3 o 4 cámaras “Full Frame” destinadas principalmente a profesionales que alcanzan un número más elevado).
Ahora bien, imaginemos dos sensores con la misma resolución pero con distinto tamaño. Ya que cada sensor tiene un tamaño distinto podemos deducir que cada fotocélula (Lo que en el sensor equivale a un pixel) tiene también distinto tamaño. Por consiguiente, éstas serán mucho más pequeñas en el sensor pequeño.
Cada fotocélula (pixel) del sensor es la encargada de recoger la luz, y como ésta es muy pequeña no cumple su función tan bien como las de tamaño más grande. Para entender lo que significa esto imaginemos que los sensores son como una especie de filtros que tienen que dejar pasar agua (que en el ejemplo equivaldría a la luz). Los sensores grandes son como un colador y los pequeños como una tela ¿Qué cantidad de agua dejaría pasar cada uno en un determinado periodo de tiempo? El colador, como podemos suponer, dejará pasar bastante más agua que la tela. Así, cuanto más grande sean las fotocélulas de un sensor más luz podrán recoger y por consiguiente mejor información obtendremos para crear nuestra imagen.
Si no conseguimos una cantidad de información suficiente y de buena calidad, las fotos resultantes tendrán una peor color, un intervalo tonal inferior y también sufriremos una mayor cantidad de ruido.

Difracción en los objetivos de las cámaras compactas digitales

Además del sensor, otra parte fundamental de la cámara para conseguir buenos detalles en la fotografía es el objetivo. Es muy importante que el objetivo tenga una calidad suficiente para poder sacar el máximo partido a lo que puede ofrecer el sensor de una cámara. No tiene sentido que un sensor tenga mucha resolución si el objetivo no puede ofrecer la misma resolución o superior. Una de los factores que limitan en este sentido a los objetivos es la difracción.
La difracción es un fenómeno óptico que hace que cuanto menor es la abertura del objetivo (diámetro del diafragma) menor sea la calidad de imagen que puede ofrecer. Y las aberturas de los objetivos de las cámaras compactas son muy pequeñas. Tan pequeñas que es probable que ya se vean afectados por la difracción incluso en su abertura más grande.
Ahora bien, en las réflex digitales, debido a que el sensor es más grande, la abertura del objetivo también es más grande así que no se ve tan afectado por la difracción. Sin embargo, aún así hay objetivos que sufren para conseguir sacar el máximo partido a toda la resolución que ofrecen algunos modelos de 14 o 18 megapixels. Como hemos dicho, en las cámaras compactas el tamaño de las fotocélulas es mucho más pequeño así que la resolución que deben ofrecer los objetivos tiene que ser muy alta para poder aprovechar del todo esos pixels tan pequeños. Para entender esto imaginemos un sensor de una réflex con el tamaño de fotocélula de una compacta, por ejemplo, de una compacta de sensor 1/2.3” de 10 mpx.
Obtendríamos una réflex APS-C de 130 megapixels y una de 35mm de 307 megapixels. Si como hemos dicho ya hay objetivos que sufren pare resolver 18 megapixels en una réflex, a pesar de que no se ven tan afectados por la difracción como los objetivos de las compactas, podemos imaginar la increíble calidad óptica que tendría que tener para sacar el máximo partido a esos 130mpx.
Así, podemos deducir que la cantidad de detalles que puede ofrecer una compacta con una resolución más elevada no es ni de lejos tan superior a la de otra compacta con una resolución inferior.
En resumen, con fotocélulas tan pequeñas se genera un ruido excesivo, disminuye el intervalo tonal, empeora la calidad del color y con objetivos limitados por el fenómeno de la difracción que no pueden con la resolución de los sensores... ¿De qué nos sirven 10, 12 o 16 mpx en una cámara compacta?
Tenemos que poner en un lado de la balanza una cámara de muchos mpx con su pequeña ventaja en la cantidad de detalles de la imagen y en el otro lado una resolución algo inferior pero con un menor nivel de ruido, un mayor intervalo tonal y una mejor calidad de color. ¿Qué es lo que nos importa más y nos ofrece una mayor ventaja para obtener al final una foto de calidad?
Es vertiginosa la forma en que avanza la tecnología y lo que se puede ofrecer hoy en día. Hace pocos años el tener 6 mpx en una cámara profesional era algo sublime, y en la actualidad si una compacta tiene menos de 10 mpx se puede llegar a tachar de inferior. Pero ¿en qué momento el avance de la tecnología y la competencia entre los fabricantes ha dejado de ofrecer ventajas reales a los consumidores e incluso puede que esté perjudicando la calidad del producto? Yo personalmente preferiría mucho más una compacta con los 6 u 8 mpx que podría ofrecer la tecnología actual, que daría una calidad de imagen más que sobrada y de hecho mejor que la de la mayoría que podemos encontrar ahora. Ya hubo alguna marca que intentó seguir este camino, pero por desgracia al parecer no obtuvo mucho éxito entre el público (a pesar de que nos ofreció algunas de las compactas con mejor calidad de imagen que ha habido hasta la actualidad). Ahora mismo y de forma reciente vuelve a haber marcas que se intentan arriesgar y dejar de un lado, aunque sea tímidamente, la carrera de los megapixels para ofrecer otras características que son igual de importantes o más.
Siguiendo su ejemplo creo que el resto de marcas deberían dejar de competir en la carrera de los megapixels y en su lugar introducir nuevos factores de marketing que hagan hincapié en lo que realmente ofrece una buena calidad en las fotos. Ya lo dice la frase, en este caso más que nunca menos es más.
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